viernes, 4 de diciembre de 2015

Vivimos siempre juntos parte I

Alexander (Colin Farrell) Hefestion (Jared Leto)


Vivimos siempre juntos y moriremos juntos.



"Esta noche tuve un sueño extraño...
Soñé con cosas que ya no existen."


Amintor te tomo entre sus brazos por primera vez, en un día de verano...

Tu pequeña y perfecta figura lo llenaba todo de mágica luz, de ahí que tus padres te dieran el nombre del que brilla, mi luz particular.


Su amado hijo había por fin llegado a este mundo y suelo pensar mientras me admiro, en que te convertirías en el más importante, el incondicional, mi Hefestion... doy gracias a los Dioses por ello.


Pero si he de soñar contigo entonces debe ser desde el principio.



La primera vez que nos vimos también fue la primera ocasión en que te perdí, no éramos mayores de los 7 años, tu padre te trajo a Pella para ser presentado entre los nobles macedonios, llegaste de improviso por un jardín, tal vez escapando de lo aburrido de la corte, tus ojitos azules me miraron tan fijamente que quede prendado de ellos sin siquiera saber tu nombre, eras altivo y muy hermoso, pero sobre todo no parecías temerme, no tenias por que hacerlo, ante tu mirada solo era un niño igual que tu y como tal jugaste conmigo mientras me llenabas de preguntas y sonrisas, como quién comprende que se trataba de un pajarillo herido, con delicadeza me tocaste y  me viste tal cual era, siempre supiste descifrarme mirando directo a mi alma aún a tan corta edad, pero tenías que desaparecer y llevarte toda esa brillante luz, no era el tiempo aún para nosotros, estaba seguro de que volvería a verte algún día, ya que por lo menos tenía la certeza de que eras un príncipe macedonio al igual que yo, ya que no hubiera habido forma de que entrarás al palacio si no fuera por ese motivo... eras una esperanza sembrada en mi herido corazón.

Pasarían cinco largos años para reencontrarnos y saber cual era tu nombre, justo cuando creía olvidada tu mirada azul me tope de nuevo con esos ojos deslumbrantes, esta vez fue en Mieza, en la academia para soldados creada por mi padre, llegaste  antes que yo y el hijo de Antipatro, Casandro, parecía haber tejido sus redes sobre ti pero eso no me detuvo.

No tardaríamos en hacernos amigos a pesar de las miradas mordaces de los demás compañeros o de los celos de Casandro, he ahí la razón de por que nunca podremos ser amigos, ambos te deseamos con todas nuestras fuerzas, pero era imposible que nos pertenecieras a los dos, solo el mas fuerte podría tener esa dicha y todo paso como tenía que ser, esperaba impaciente el poder luchar contra ti esa era mi oportunidad de acercarme, a veces pienso que tu también buscabas lo mismo, ya que en ese primer encuentro forjamos nuestra amistad que mas tarde se sellaría con el más grande amor.


Nuestro maestro Leonidas nos llamo a combatir cuerpo a cuerpo, para mi estas nuevas sensaciones me hacían vulnerable pero aún con ellas quise enfrentarte, ya había derrotado a todos los demás compañeros y mi deseo de vencerte a ti también se iba acrecentando, lo recuerdo tan claro como si ahora mismo lo estuviera viviendo de nuevo...

-Pasen a combatir por equipos, esta vez Casandro contra Ptolomeo, Alejandro contra Hefestion...

Te paraste en frente de mi, inclinaste la cabeza y cuando me percate yacía en el suelo, atorado entre tus piernas, delgadas pero con extraordinaria fuerza.

-eres mió Alejandro...

Tus palabras resuenan aún en mi mente, eres el único que se atreve a vencerme y hay otra cosa, de verdad deseo ser tuyo y que tu seas mío, desde entonces lo sabía  cada latido de mi corazón lo gritaba pero por mi juventud no lo comprendía.

Leonidas hace la señal... su voz es clara debo tomar ventaja ahora o será demasiado tarde

-No se necesita mucho para luchar, cuando se encuentren en el calor de la batalla frente a frente a alguna tribu bárbara del norte, el valor no lo encontraras en tu estomago Nearco... esta en el corazón del hombre, no necesitas comidas abundantes Ptolomeo, ni debes canturrear en el lecho por la mañana antes de tomar unas buenas alubias Casandro, después de una noche de marcha...Oh! Alejandro esfuérzate o quién te respetara como Rey... ¿crees que será tu padre?

 Leonidas  tomó mi rostro con severidad y tú mientras tanto seguías haciéndome presa de tu fuerza y destreza

-la primera regla de la guerra es hacer antes lo que le pides a tus hombres que hagan, ni más ni menos...

Tu tomas ventaja una vez mas y creo que el combate ha sido decidido Leonidas te ha escogido a ti por sobre de mi.

-¡¡bien eso es!! Levanta Hefestion buena pelea eso es lo que yo quiero...

Te pones de pie triunfante pero no te jactas de ello eso me hace enfadar y abalanzarme sobre ti y en un momento de comportamiento infantil quiero atacarte de nuevo pero Leonidas me contiene y reprime.

-hey hey ¡vamos! Luchaste bien pero perdiste...ahora quiero que se feliciten el uno al otro...adelante

Me miraste con una mezcla de ternura y enfado que aún no logro descifrar completamente, como el que ama a su hijo y moriría antes de dejarlo caer en el error de sus actos, ahora creo que lo entiendo.

-Hubieras preferido que te dejara ganar Alejandro

No se si es pregunta o afirmación pero soy capaz de aprender de mis errores y ya que eres el primero en encararme de esta forma mi admiración por ti crece a pasos agigantados, es probable que tu seas el único ser digno de comprenderme... puedo confiar en ti

-eso nunca, pero prometo que algún día te venceré Hefestion

Leonidas nos mira complacido, un lazo nuevo e inagotable ha sido creado entre nosotros, justo lo que esperaba.

-Ahora deben ir a asesarse que su maestro Aristóteles les espera ya

Todos los chicos comenzaron a marcharse, la realidad es que el baño esta en un área común y si no se apresuran no llegaran a tiempo, tu también te diriges hacia allí pero te retengo un momento y digo lo primero que se me ocurre

-te has ganado un baño a mi lado... ¿quieres acompañarme? Estaremos los dos solos y más cómodos que si...

No me dejas terminar una sonrisa conciliatoria se pinta sobre tus labios

-si es mi premio por haber ganado el poder tener el honor de bañarme junto a ti Alejandro, entonces deberé vencerte todos los días.

Tu comentario me hace sonrojar y tu divina presencia me escandaliza tanto como la primera vez que te mire, te hago una seña y subimos a mis aposentos tan solo de pensar en verte desnudo y compartir momentos tan íntimos me hace temblar y sentirme de una forma que mi cuerpo desconoce, me emociona...me emociona demasiado.

Entras antes que yo, examinas todo con sumo cuidado y no presentas el menor resentimiento al ver las comodidades de las que obviamente tú y los demás chicos carecen y por el contrario de verdad estás halagado...

-¿¿donde esta el baño Alejandro??

Volteas y me hayas cerrando la puerta

-al fondo hay un pasadizo angosto adelántate...ahora voy

-si no te incomoda prefiero esperarte

Te sientas en la orilla de mi lecho y me miras, de una cajonera saco dos túnicas perfectamente blancas, una para ti y otra para mi, te me adelantas y las sujetas mientras termino de buscar unas sandalias

-con esto es mas que suficiente Alejandro, ven, si no comenzamos ahora a darnos el baño nos retrasaremos

En un gesto completamente natural tomas mis manos entre las tuyas y me llevas por el corredor, al final encontramos el baño listo, me miras y sonríes, dejas caer tu ropa en el suelo, me muestras tu desnudez por primera vez y yo no puedo hacer mas que seguirte, me sumerjo en el agua después que tu lo has hecho y me siento feliz y afortunado, eres de verdad el que siempre he esperado, todos tus movimientos es como si me lo gritaran, con cada gesto silenciosamente lo dices y ahora tomas un poco de jabón perfumado entre tus manos e inesperadamente comienzas a lavarme, yo quiero replicarte pero tu no me dejas...

-no digas nada Alejandro si tu me dejas estar aquí junto a ti sin yo merecerlo por lo menos puedo hacer esto por ti a cambio, déjame ayudarte a lavar tu cuerpo

-en ese caso (detengo tu mano sobre mi hombro y te respondo con la mirada) yo exijo no ser digno de esto tampoco y quiero tener el honor de hacer lo mismo contigo, tu eres el campeón este día...

De nuevo tu sonrisa, eso significa que si, que por primera vez me siento en igualdad con alguien.

-esta bien haremos así entonces... ( tallas mi espalda con una esponja y tus dedos juegan con mi cabello, buscas relajarme como si supieras mis pensamientos, quieres tranquilizar mis demonios internos con caricias) dime acerca de tu vida Alejandro...

-¿de verdad quieres saber? La gente huye a ese tema,  por que es...doloroso

Me estremezco al poner en mi mente la imagen de mi madre y padre juntos...
Tú lo comprendes y me das un ligero abrazo consolador.

-lo siento mucho, no era mi intención atormentarte

-no tienes que lamentar Hefestion, no es culpa de nadie y en el caso de haber alguien responsable solo serían ellos dos... por eso  si no te molesta prefiero saber de ti, de tu vida.

Te me despegas y siento como escapa tu calor

-no hay mucho que decir, nací en una ciudad pequeña no muy lejos de aquí, por el trabajo de mi padre nos mudamos cerca de Atenas, ahí pase mi primera etapa en esta vida, entre poesías y cuentos que mi madre me leía...

-¿como es ella, tu madre?? ( la curiosidad me mata, debe ser tan hermosa como tu lo eres, mientras terminas de tallar mi espalda ahora soy yo quien debe limpiarte y te preparo para hacerlo mientras respondes)

-ella...sinónimo de dulzura y amabilidad, poseedora de gran belleza, mi padre tuvo suerte al encontrarla era una princesa después de todo.

Te sonrojas, puedo notarlo

-debe amarte mucho (me siento celoso, por un instante desearía ser tu y vivir de la forma en la que lo has hecho siendo tan amado)

-me amaba mucho Alejandro... murió antes de que yo cumpliera los 10 años, fue por esa razón que mi padre y yo no llegamos a Pella antes, Filipo fue comprensivo al dejarnos quedar con mi madre mientras ella...

Bajas tu mirada un momento y yo de verdad lamento haberte herido al hacerte recordar algo así

-Hefestion yo no quería...

Entre mis manos tomo tu rostro por primera vez en mi vida y te miro directo a los ojos, no pareces triste más bien estas conforme

-yo también tuve mucha suerte Alejandro, no lamento nada, he llorado por ella lo suficiente.

Quiero ser tan fuerte como tú lo eres, quiero ser así de digno...

-si, ambos hemos tenido suerte, por ejemplo de estar aquí ahora mismo...

Termino de tallarte y sales de la bañera, tomas un fino lino y la extiendes para mi, yo salgo y hago lo mismo por ti, ambos nos secamos el cuerpo mientras nos miramos el uno al otro por primera vez completamente.

-prométeme que al igual que hoy no me dejaras caer nunca Hefestion, serás sincero, quiero que estés ahí para mi por siempre

Sonríes orgulloso y pestañeas suavemente eso me gusta de ti, aunque en realidad creo que todo me gusta de ti...

-te lo prometo Alejandro

-a partir de hoy, yo seré tuyo y tu serás mío ¿no lo has dicho así mientras me vencías?

-que así sea entonces mi príncipe de Macedonia, mi Alejandro

Hice la cabeza de lado en señal de agrado pero tú te limitaste a reír y hacer mis mismos movimientos como un espejo, decías que era tierno... ¿debo acaso luchar contra ese mal habito que se ahora que te gusta tanto? ... pero no creo poder hacerlo.

Ese día, en ese momento, en ese lugar, hicimos un pacto que aún hoy en mi lecho de muerte sigue intacto.


Los meses pasaron rápidamente.

Continuamos los estudios, era divertido aprender a tu lado, todos los días afianzábamos de un modo o de otro nuestros sentimientos, a ti te gustaba correr desnudo todas las mañanas, yo me hice de ese habito para acompañarte y a cambio tu al terminar de correr, me acompañas a darme baños helados en el río, creíamos que era la forma natural de purificar nuestros cuerpos y mentes,  se acercaba la época en que ambos cumpliríamos los trece años y Leonidas nos anticipo lo que nuestros cuerpos podrían pedirnos, incluso como debíamos controlar a Priapo...  ese día en particular estábamos asombrados y platicábamos del tema queriendo comernos al mundo...

-¿tu acaso ya lo has sentido despertar?

Me preguntas camino a la clase de Aristóteles, si bien sabía lo que era ese "despertar" aún no lo había vivido con toda su intensidad, otros como Ptolomeo se jactaron del suyo, es mas tenían pláticas impúdicas con los mayores, Clito y Filotas se sentían en especial orgullosos de esos progresos en nosotros y no paraban de hablar de mujeres o chicos hermosos que son los provocadores directos de esas reacciones...así como tu lo haces en mi.

-¿Alejandro por que enmudeces de repente?? Si fui indiscreto yo... lo siento

-no es eso (saco una sonrisita espontánea para cubrir el hecho de que tu me gustas y que si Priapo se apodera de mi, será seguramente por que pienso demasiado en ti) no me ha pasado es la verdad

Tú bajas la vista y miras los verdes campos deteniéndote un momento para recapacitar

-la verdad es que...creo que he despertado

Me miras directo a los ojos y por un momento quisiera detener el tiempo para saber quién ha osado meterse entre tus pensamientos y hacerte sentir de esa forma, sigues caminando como si nada, te sigo y en mi corazón existe un enfado tonto por querer saberlo todo de ti y no lograrlo.

Llegamos a clases y ya Aristóteles nos esperaba con una cara larga, nos retrasamos de nuevo, Casandro y los otros nos echan carrilla pero en especial él lo hace, odio como te mira, odio como se burla de mis creencias y de mis sueños, mi único consuelo esta precisamente en estos momentos, en los que les hacemos saber a todos lo especial que somos el uno para el otro...igual que Aquiles y Patroclo, nuestra historia preferida...

-Alejandro si ya nos lo permites comenzaré con la clase

Aristóteles me reprende por estar soñando despierto, tu en cambio ya estas en tu lugar y me miras con cariño y comprensión pero yo sigo enfadado aunque lo disimulo mientras Aristóteles habla...

-Aunque sean considerados bárbaros los persas controlan las tres cuartas partes del mundo conocido, pero es posible que la fuente del poderoso río Nilo de Egipto surja de las lejanas montañas de estas tierras desconocidas si fuera así un navegante experimentado podría encontrar su rumbo en este punto siguiendo el río hacia el este y bajando hasta las grande llanuras de la India y saliendo hacia el océano oriental en los confines del mundo siguiendo esta ruta y remontando por el río Nilo cruzando Egipto hasta el mar mediterráneo y regresar a Grecia de modo que si esas ranas miraran hacia el exterior y se aprovecharan de su posición, en el centro Grecia dominaría el mundo...

Le escucho intrigado y entre tus miradas de aprobación le replico...

-por que maestro esas tierras de las que hablas solo las conocemos por la mitología (me pongo de pie a su lado y se que me estas mirando atentamente, por eso  quiero lucirme frente a ti, quiero brillar como tu lo haces)
 India lugar que visitaron Heracles y Dionisos y otros héroes que visitaron oriente como Jason y Aquiles...volvieron victoriosos, sus hazañas se pasan de generación en generación ¿Por qué? ¿Acaso no habría alguna verdad en ellas?

-¿o en la leyenda de las amazonas? no Alejandro solo la gente vulgar cree esas patrañas igual que creen en cualquier cosa

El maestro me lleva a mi lugar y me hace sentarme, el enfado no es con él, en el caso culpo a Priapo por despertarte y dejarme a un lado...

-estamos aquí Alejandro para educarnos en contra de tan alocadas pasiones

-pero entonces si somos superiores a los persas como dices ¿Por qué no les gobernamos? No ha sido el sueño griego extenderse hacia el Este

-poniente acostumbra a tragarse a los hombres y sus sueños...

El maestro me da la espalda como quién escucha a un loco, Nearco me salva de mi propio enojo haciendo una pregunta aún más necia

-Maestro ¿por que los persas son tan crueles??

Todos ríen menos tu, que me observas con admiración

-no es el tema de hoy Nearco pero es cierto que las razas de oriente son bastantes conocidas por su barbarie y su devoción esclava a los sentidos, el exceso suele llevar a la perdición de los hombres... por eso los Griegos somos superiores practicamos el control sobre nuestros sentidos, la moderación, eso espero...

Dicho esto Casandro no puede evitar lanzar su veneno contra nosotros...

-¿y que hay de Aquiles en Troya maestro? ¿No mostró excesos??

-Aquiles no conoce la moderación, domina tanto a los otros hombres que incluso cuando se retira de la batalla loco de dolor por la muerte de su amante Patroclo pone en peligro la vida de su ejercito, es un hombre completamente egoísta

De nuevo ataca Casandro, el muy maldito me desafía enfrente de todos, enfrente de ti...

-entonces maestro dirías que el amor entre Aquiles y Patroclo ¿es un amor corrupto??

Aristóteles nos mira a todos y no deja de hablar mientras lo hace

-cuando los hombres yacen juntos por pura lascivia se someten a las pasiones y eso jamás ayuda a nuestro crecimiento interior como tampoco lo hacen otros excesos Casandro los celos por ejemplo...

Puedo ver tu rostro contrariado e incomodo por las palabras del maestro y eso me enfada de nuevo y profundamente, mi cara muestra lo que estoy pensando... pero él nos da esperanza a la vez... no se como pero lo sabe, él sabe lo que te quiero.

-sin embargo... cuando dos hombres yacen juntos e intercambian sabiduría y virtud eso es algo puro y excelente

El maestro me mira directo y yo te miro a ti y ambos seguimos escuchando

-cuando se compite por extraer lo mejor del otro, el amor existe y es capaz de construir una ciudad Estado y elevarnos sobre nuestro estanque de ranas

El maestro me sonríe y yo le correspondo gentilmente, se que él también te quiere y sabe lo que eres para mi, esta siendo permisivo y no nos censura por ser como somos...

-muy bien ahora iremos al bosque, quiero que busquen ciertas plantas que utilizaremos en nuestra clase de medicina de mañana...

Todos nos ponemos de pie y comenzamos a prepararnos, si bien no es una labor en equipo ya hemos escogido de una forma o de otra con quién iremos...

-¿estas listo Alejandro?

-Si lo estoy

Tu sonrisa tranquiliza mi alma, tal vez pueda convencerte de que me cuentes tus secretos

-recuerden que tienen hasta el anochecer, no se retrasen al volver o se quedaran sin cena muchachos

Aristóteles nos despide después de darnos las últimas indicaciones, por fin estamos solos y no pierdo el tiempo para comenzar a interrogarte pero de una forma sutil.

-¿entonces Hefestion,  como es que se siente "el despertar"?

Te tomo desprevenido, tu cara se enciende en un sonrojo divino

-¿yo? bueno en realidad es algo como muy natural, simplemente una mañana note que estaba diferente, no se Alejandro ya lo sabrás por ti mismo

Así que le das la vuelta a mi pregunta, eso es muy astuto, recojo un arbusto y miro tus piernas, las rozo ligeramente y tu nerviosamente las apartas

-ya veo ¿entonces pensabas en algo o alguien en particular cuando paso??

No te dejaré escapar Hefestion quiero saber quién te provoca de esa forma

-en realidad no lo recuerdo, estaba dormido

Se que mientes cuando lo haces tiendes a tocarte la oreja izquierda en un movimiento adorable que delata nervios

-mmmh

Me limito a mirarte tal vez deba intentar otra estrategia

-¿tu crees en el amor de Aquiles por Patroclo como algo puro y digno de admirarse?

Te exaltas ante la pregunta

-por supuesto que lo creo, lo sabes bien, lo hemos hablado, me has leído pasajes enteros sobre ellos

-si pero (te interrumpo abruptamente) vivirías algo así si tuvieras la oportunidad de hacerlo ¿digamos conmigo??


Lo puedo ver en tu cara no esperabas algo tan directo y es lógico que no quieras o puedas corresponderme, como es obvio que alguien ha despertado a Priapo en ti y esta claro que no tiene nada que ver conmigo te saco del atolladero en el que yo mismo te metí antes de que sea demasiado tarde.

-no tienes que responderme Hefestion, si el destino lo quiere yo podré ser capaz de comprender ese tipo de amor tan puro

Miro en el suelo y encuentro otra muestra de planta medicinal, tú en cambio sigues enmudecido, no me lamento, aún así eres muy querido y especial para mi... pero eso no quita que duela el no ser correspondido.

Pasamos la tarde calladamente, incluso esa noche me retire temprano a mis habitaciones, tu desviabas la mirada así que supuse que querías estar solo y cumplí tu deseo, pero el maldito de Priapo me atrapo mas pronto de lo que imaginaba al parecer los celos y no solo el amor o el deseo lo motivan.

Un par de días mas tarde recibimos la noticia de que se nos permitía hacer una visita a Pella... lo que sería un momento lleno de satisfacción para mi, encontraría en ese viaje a casa a otro fiel amigo: Bucéfalo y sería capaz de encarar a mi padre y hacer sentir orgullosa a mi madre frente a la sociedad de Pella.

Con la gloria conseguida había aminorado y controlado los celos que sentía al pensar que tú gustaras de alguien más, durante el viaje no hiciste mas que admirarme a cierta distancia y la desilusión crecía en mi por que me evitabas de forma conciente.

Tras una horas desde nuestro regreso a Mieza, me retire a mi habitación, el cansancio me vencía y tenia un grave dolor de muelas que al parecer solo seria erradicado a base de masajes con aceite de beleño o eso dijeron los mayores para calmarme, a mis trece años recién cumplidos, ahora no solo las pesadillas con mis padres y el lugar que me corresponde en el mundo me atormentan, también estas tu... ¿es que acaso nunca podré conciliar el sueño de nuevo?? ¿Uno perfectamente tranquilo donde solo estemos los dos?

Que equivocado estaba... tocaste a mi puerta y te ofreciste a ayudarme y aliviar mi dolor, aún esquivas mi mirada pero de alguna forma te siento mas cerca de mi y esa noche sin dudarlo dormí mejor gracias a tus cuidados, la esperanza crece en mi corazón es posible que me quieras a mi y solo a mi.

El siguiente mes transcurriría en una tensa calma, jugueteos y coqueterías, los dos nos provocábamos, a veces rozando nuestros labios y cuerpos entre la maleza pero sin llegar a concluir nada entre nosotros, era divertido hacerlo, aunque generalmente tu siempre me evadías y lograbas desvanecerte como en un sueño, no se lo que piensas pero si no sientes lo mismo por mi, deberías dejarme ir...o yo debería dejarte ir a ti.

Un día muy particular en Mieza, desde el amanecer y en nuestro ejercicio matutino noto que me estas ocultando algo, como si quisieras hablar y a la hora de hacerlo quisieras retractarte a pesar de no haber abierto la boca, también tu cuerpo parece avergonzado  ¿por que lo escondes de mi? pero no me atrevo a preguntarte nada, simplemente finjo así como tu lo haces conmigo.

El calor y la humedad eran bastante sofocantes  y Aristóteles  parece que lo aprovecho y nos dejo una tarea igual de abrumadora, debíamos analizar una frase que por todos los Dioses juro que cambio algo en mi desde muy adentro al momento que salio de su labios, la idea era clara: No se puede decir que exista mayor riqueza para un adolescente que tener un buen amante y para un amante que tener a un joven amado...

Las dudas atrapan mi mente ¿Es que acaso en ello depende la felicidad? , ¿Y yo podré llegar a ser el mejor de los amantes? ¿Podría serlo contigo? Tantas preguntas y tan pocas respuestas.

Que de enigmas y verdades encerraban las palabras de Platón dichas por el maestro Aristóteles y más pronto de lo imaginado podría comprobarlo, la clase tuvo una acalorada discusión sobre ello pero tú estabas callado y ausente.

 Y no se por que,  pero creo que tu también has sido calado muy hondo, con esa idea, me fui a la cama esa noche ya que de nuevo parecía que mi mirada te quemara y provocaba que te alejaras de mi.

Me recosté sobre el lecho, desde mi ventana la luna parecía una vieja hechicera, mi cuerpo desnudo, acariciado por las suaves telas y en todos mis pensamientos estas tu, tu delgado cuerpo, marcado y con un tono casi dorado, tus cabellos, castaños con toques rubios provocados por el sol, las piernas y muslos bien delineados, tal vez no he sido capaz de vencerte por que me dejo atrapar por su belleza, no hay ser mas digno y hermoso que tu, sueño con tocar tus labios, hacerlos míos, probarlos, morderlos...

Me dejo llevar por la imagen de los dos juntos retozando, es una hermosa visión, quiero verte ¿acaso puedes escuchar mis ruegos? Ven a mi entonces, ven Hefestion.

Abro los ojos y me llevo la sorpresa de mi vida, de verdad estas aquí y te precipitas entre mis brazos y siento cálidas lágrimas brotando de ti además estas desnudo igual que yo pero esta vez es diferente, siento que ya no te ocultas de mi, es posible que esto sea lo que no podías decirme esta mañana.

-¿Hefestion pero que te...?

No puedo terminar la frase ya que comienzas a besarme, te aferras a mi con fuerza, yo también te tomo, no puedo mas, te quiero como a nadie y esta luna es mi testigo, nuestros labios se funden por primera vez, tu cuerpo se estrecha con el mío, pequeños jadeos que suben de intensidad, por instinto tomo tu miembro y tu me sigues tomando el mío, los juntamos, la sensación es increíble, no entiendo por que nadie nos lo dijo ¿acaso eran tan envidiosos que creían que al no decirlo jamás lo descubriríamos? De esto era de lo que hablaba Aristóteles: amor verdadero en una entrega pura y sincera de dos cuerpos sin experiencia, el encuentro de los amantes, la dicha de ser correspondidos.

Te siento temblar, se que sigues llorando, mi amado Patroclo ¿a que le puedes temer?

Tus caderas chocan con las mías, tus dedos se enredan con los míos, tus labios toman de mi todo lo que quieran, nuestras salivas se mezclan, nuestros miembros se buscan y acarician mutuamente regalándonos el mayor de los placeres, algo que ninguno de los dos habíamos experimentado en nuestras exploraciones solistas, tocarme, tocarte y que me toques no se compara...

Tus jadeos suaves me llevan rápidamente al éxtasis, pequeños grititos escapan de mi boca...lo siento, esta saliendo y también lo siento salir de ti

La doble victoria de Priapo se ha consumado.

Los dos intentamos recobrar el aliento, nos miramos el uno al otro, por fin me das la cara, miro tus ojos acuosos y con la yema de mis dedos los limpio, entre los dos están mezcladas nuestras esencias, este es el principio de muchas otras noches de pasión, estoy seguro... pero queda tanto por aprender y dar.

Te incorporas con la intención de limpiarme y marcharte pero no te dejo ir...

-¿por que llorabas Hefestion??

Coloco los codos  sobre la cabeza y te miro atentamente, tu chabacanamente te dejas caer sobre mi pecho y me regalas un par de besos antes de contestarme

-lloraba por que te quiero...y hubiera muerto al instante si tu no... me quisieras a mi

Sujeto tu barbilla y te hago mirarme

-tontito (te abrazo mientras siento nuestros cuerpos húmedos y pegajosos) no hay forma en que yo no te quiera, estaba soñando contigo, añorándote y los Dioses te trajeron hasta mi


Beso tus cabellos y es entonces cuando intentas levantarte... pero te retengo

-quédate conmigo Patroclo, así sabré al ver el alba que eres real, mi mas leal y querido amigo, mi amado...mi amante

Sonreíste deliciosamente, besaste fugazmente mis labios y te quedaste conmigo.

-si Aquiles no me iré nunca de tu lado...


De ahí en adelante nuestros encuentros y escapadas nocturnas me llenarían de orgullo, a pesar de no poseerte aún, nuestras esencias se mezclaban continuamente, Aristóteles tenía razón, era la forma correcta de sacar lo mejor el uno del otro, según las costumbres dos hombres que tienen un lazo como el nuestro son invencibles. Ya casi no puedo esperar para probarlo.


Pero aunque éramos inmensamente felices en esa inocente época, no duraría para siempre ya que el tiempo no obedece a nadie ni aún al príncipe de Macedonia, ya contábamos con 15 años cumplidos y sabíamos de los planes de Filipo, conquistar y aplacar toda Grecia pero eso se llevaría aún algunos años, entre nosotros hablamos de ello, tarde o temprano estaríamos en el campo de batalla con todo lo que eso significaba, ya sea matar o morir, Clito el negro iba y venia con noticias de la guerra y el tiempo se terminaba en este hermoso lugar.

 Por eso antes de partir de Mieza...tienes que ser mío completamente



Las clases seguían su curso regular, al parecer no nos percatábamos de las bromas y los celos que despertamos, ya muchos sabían que dormíamos juntos casi todas las noches, tu encontrabas la forma de escurrirte en mi lecho, cuidando de mi y yo de ti, los maestros lo sabían pero nadie lo vetaba ¿entonces por que aún no yacíamos en verdad el uno con el otro? Si todos creían ya que lo hacíamos cuando en realidad solo nos acariciábamos.

Aquel  día con un clima precioso de otoño mi gran oportunidad llego gracias a Ptolomeo, él sin saberlo me llevaría hasta ti.

Como todos los días Leonidas organizaba los torneos entre nosotros, era tu turno contra el hijo de Lagos, era también la última mañana en que Clito y Filotas estarían con nosotros antes de partir al cambio de guardia.
Así que me imagino Ptolomeo hizo gala de todos sus aprendizajes en la lucha cuerpo a cuerpo por que logro derribarte sin ningún problema además de hacer graciosos gestos y comentarios sobre tu persona.

-¿Cómo se puede sudar tanto y seguir oliendo tan bien? Creo que ustedes se lavan demasiado

Ese comentario hacia los dos te hizo hacer una mueca, me acerque para ayudarte a levantar, la verdad es que hace tiempo que no me importa lo que digan o crean los demás.

Pero aún así estas enfadado y le respondes a este bufón amigo que solo quiere molestarte, yo en cambio le conozco y le quiero pero se que siempre busca como hacerte salir de tus casillas.

-y tu apestas como un animal en celo

Tus palabras solo lo hicieron reír de forma casi irónica y contestarte de forma tal que solo te hiciera enfadar mas.

-se me ocurre perfectamente que hacer al respecto

Los presentes se vieron de forma cómplice, solo tú y yo estábamos exentos de su tan particular estilo del humor así que decidimos regresar, todos estaban ya en camino, pasamos por un campo de pastoreo que se extendía al norte de la ciudad y seguía por un bosquecito cercano al río.

Caminábamos despacio, en silencio y muy cerca el uno del otro, de hecho nuestras manos solían rozarse en ciertos momentos, tomamos algunas uvas y nos detuvimos en lo alto de una pequeña colina, fue entonces cuando escuchamos unos ruidos parecidos a jadeos salir de detrás de un arbusto.

Guiado por mi curiosidad, pinte una sonrisita socarrona en mis labios, mientras retirábamos los arbustos...

Ahí estaba Ptolomeo, tumbado boca arriba, sobre sus caderas cabalgaba una muchacha delgada y morena, nuestro amigo estaba con los ojos cerrados, ella con la cabeza echada hacia atrás y los dos jadeaban, definitivamente esto era lo que les daba tanta gracia al terminar el combate, creo que era algo que ya era su costumbre y no me cabe la menor duda de que los mayores le aprueban.

Decidimos seguir andando nuestro camino, lo visto no era de nuestra incumbencia después de todo, pero aún así permanecimos mudos hasta el río, caminamos un buen trecho hasta llegar al cañaveral, intente tomarte la mano pero parecía que mi contacto te irritaba, por que me retirabas de inmediato, fue entonces cuando quise terminar con esta idiota incomodidad.

-eso...  ( mi voz fue ronca en un principio y tu dibujaste una extraña sonrisa en tu cara mas del tipo apático diría yo)

-ese es el acto del que somos consecuencia

Te mire directo a los ojos y no me re huiste, eso ya lo sabia pero nunca antes ninguno de los dos lo habíamos visto así, de forma tan tangible, con una persona conocida, con un amigo.

Es mi oportunidad de tenerte del mismo modo, debo ser inteligente y no dejarla perder.

-¿eso que hacen los sementales... lo que hicieron tus padres y los míos...crees que es diferente si solo lo hacen los hombres como Aquiles con Patroclo?

Me miraste directo a los ojos sin miedo, te desnudaste ante mi y fuiste hacia el agua...

-no creo que haya mucho de diferente...Aquiles

Estaba ensimismado, me quede por un momento en la orilla mirándote, tenía que estar seguro de mi siguiente paso.

-tal vez es mas limpio

Afirme y tu hiciste un simpático gesto

-¿Por qué lo crees así?

Con tus manos juntaste agua y en un sensual movimiento la pasaste por tu cuerpo dejándola caer sobre tu vientre

-primero que nada por que no hay niños de por medio por los cuales discutir, así que no habrá berridos ni hay celos

Ante mis palabras solo te encogiste de hombros y seguías en tu labor

-los espartanos siempre han afirmado que es más limpio, se tiene la creencia que ningún enemigo puede abrirse paso entre una pareja de soldados, pues ya son como uno solo, han cogido el alma el uno del otro ¿no lo crees así?

Asentí levemente, esa era tu respuesta estabas seduciéndome, lo que me dice que estas listo, me desvestí y te seguí en el agua siendo igual de atrevido.

-¿el alma? Tal vez es cierto que esta se encuentra en el semen

Mi seguías mirando atento de cada movimiento, tomaste agua nuevamente entre tus manos la pasaste por tu cara pero esta aún presentaba ese precioso rubor mas evidente a cada momento, con tu pulgar en los labios, seguías mirándome, estiraste el brazo y me llevaste hacia a ti

-ven, vamos a lavarnos

Me acerque, te tire agua encima, luche contigo, reímos mientras podía contar  esas gotas rebeldes en tu casi rubio y corto cabello, pose mis dedos sobre tu hombro y recorrí tu brazo y pecho, pegue mis labios muy cerca de los tuyos para provocarte.

-eres muy fuerte Patroclo

En respuesta a mi halago lamiste mi hombro sensualmente, sabias de que íbamos.

-tu aliento es dulce y también lo es tu sudor Aquiles

Estábamos de pie, mirándonos a los ojos, pusiste tu mano abierta sobre mi pecho, sentías los latidos alocados de mi corazón, mire tu miembro, estaba erecto entre nosotros, baje la mano para estrechar tus caderas con las mías en un íntimo roce, diferente a lo que usualmente haríamos.

Te bese y me correspondiste con un beso calmo, ambos lo hicimos con cuidado como si algo pudiera romperse, te tome entre mis brazos jalándote hasta la orilla a un pequeño claro arenoso abierto entre las cañas, estaríamos cómodos ahí.

No te opusiste, por el contrario una vez recostado me dejaste colocarme sobre ti, abriste las piernas y pude por primera vez atravesarme entre ellas.

-Hazme tuyo Alejandro lléname de ti

Te mire con todo el amor y respeto que emanaba de mi interior

-si es tu deseo no puedo hacer más que cumplirlo

Sujete tus piernas y las abrí aún mas, con la sola intención de perderme en el maravilloso espectáculo que ofrecías para mi, tu virilidad me llama a acariciarla, a besarla y probarla por primera vez, hasta ese día nos habíamos conformado con solo tocarnos pero hoy, hoy lo quiero todo...

Comienzo a llenarte de besos, marco tu cuello y pecho, bajo a tu ombligo, mi lengua hace travesuras en el, tu comienzas una extraña danza con las caderas para mi, acompañada de musicales jadeos, yo me siento enloquecer, adoro cada parte de tu cuerpo, podría fácilmente sucumbir por ellas, llego a tu miembro, lo tomo entre mis manos y lo introduzco instintivamente a mi boca.

Tus azules que permanecían cerrados se abrieron celestialmente, te gustaba demasiado, pude percibir en mi boca el sabor de la victoria de Priapo, solo lo chupe y lamí un par de veces y basto para que tacaras el cielo y lo desgarraras en suaves gritos de placer, eso lo había provocado yo en ti, estabas dentro de mi, trague todo de ti o lo intente al menos.

Miro tú pecho en un sube y baja agitado, somos cómplices y ahora seremos uno...

-oh mi Alejandro tu...

Te respondo besando tus labios, estrechando aún más lo que desde ahora somos: uno mismo

-Hefestion vives dentro de mi, tu esencia esta en mi cuerpo, tal vez ahora mismo en mi estomago, en mi sangre...

Tu respuesta a eso era lógica

-entonces quiero tenerte dentro de mi, yo también quiero sentirte en mi sangre, pasando por mi corazón, por mi alma

Te inclinaste un poco, haciéndome casi perder el equilibrio, con tu cabeza entre mis piernas, tus labios repitiendo mis acciones y yo rehaciendo las tuyas, mis caderas no me pertenecen solo hacen y marcan el ritmo que tu quieras, mi boca no hace mas que sacar lo que creo es el verdadero lenguaje de mi interior, unas lamidas mas y puedo sentir llenarse tu boca, ahora estoy en ti, pero no es suficiente...no todavía

Me dejo caer en la arena, tu a mi lado, los dos nos miramos en silencio, nos besamos pausadamente, reavivando la pasión, poco a poco te subes en mi, cruzando tus piernas con las mías, entrelazando los cuerpos, con tu mano guías mis dedos, primero a tu boca donde los besas y lames, embarrándolos de tu saliva pero luego los llevas a tu entrada y los introduces en ti y jadeas con dolor y deseos de mas, lo haces repetidamente, me enciendes de nuevo, tan solo un poco mas y tu mismo creas la estrategia a seguir como todo un soldado, has hecho que tres de mis dígitos habiten ya en ti.

-a...ahora Alejandro, métete en mi

Sigo tus instrucciones, guiando mi erección hacia a ti, penetrándote poco a poco, desgarrándote ese suave interior de terciopelo que desde siempre ha sido y será mío, no hace falta mucho solo saberme dentro de ti y ya puedo sentir salir mi semen, llenadote, marcándote.

Tu no te reprimes, desde fugaces lágrimas, pasando por sonoros gemidos hasta llegar de nuevo al éxtasis con sensuales movimientos de cadera, eres feliz lo se... ni siquiera se cuanto tiempo ha pasado desde que entre en ti, pareciera que el mundo se detiene solo por nosotros, pudieron ser horas o años en realidad no me importa.

Las palabras sobran, te he llenado de mi, tengo en mi vientre la prueba de tu amor por mi, tomo un poco con mis dedos y lo pruebo de nuevo, sonríes mientras lo hago

-¿esta buena?

-es un manjar de los Dioses Hefestion... eres tu

Veo un poco de sangre combinada con mi esencia salir de tu trasero, pero tú haces como si nada, eres coqueto conmigo y luces feliz.

-no te preocupes, estaré bien, las próximas veces será mejor

Ese comentario me hace rebozar de plenitud.

-si lo será y yo también quiero ser tomado por ti

Me besas de nuevo, salgo de ti, unos pocos jadeos y comenzamos a vestirnos, despacito sin prisa, te ayudo a ponerte de pie, ya nos lavaremos apropiadamente en Mieza, me encargare de cuidarte, mientras te abrazo y beso de nuevo, no creo poder cansarme de esto nunca.

Tan perdidos estábamos en nuestra pasión que no notamos al testigo de nuestra unión, nunca te lo dije, pero Casandro nos siguió, lo vio todo, lo supo todo.... convirtiéndose así en el mayor enemigo de nuestro amor debí suponer que no me perdonaría nunca lo que he hecho contigo ahora es demasiado tarde.

Pero por lo menos tuvimos los siguientes meses solo para nosotros, duras pruebas vendrían en el futuro.

Ya con 16 años soy el regente de Pella, has venido conmigo, me ayudas con la gestiones de la ciudad, nos estamos preparando para la guerra, se que mi madre te ve con sospechas, hasta hace poco arreglo con ayuda de mi padre que una cortesana de nombre Calixena  me visite, menudo trabajo en conjunto han hecho, pero yo solo puedo desear tenerte conmigo, retozar con mujeres no es mi prioridad y dudo que alguna vez lo llegue a ser, debemos ser fuertes Patroclo, estas trampas son solo el principio, si conozco bien a Olimpia ella no se detendrá tan fácilmente por eso no debe saber lo que hacemos, por lo menos no todavía.

Lo mejor que pudo pasarnos fue terminar con ese período, mi cama se hallaba perdida sin ti pero ya estamos lejos del control de mi madre y mas bien con las órdenes de mi padre nos dirigimos a Queronera, esta sería sin duda alguna una prueba de fuego que venceríamos y ya nada podrá evitar que estemos juntos.

Aún recuerdo cuando a una horas de salir al frente llegaste a mi ofreciendo todo de ti,  ya que si esta fuera por capricho de los Dioses nuestra primera y última batalla debías estar seguro de darme algo maravilloso, eso me dijiste y te desnudaste para mi, en los meses pasados y con la vigilancia impuesta por Olimpia en mi lecho no habíamos tenido oportunidad de yacer juntos y de hacerlo apropiadamente y ahora no nos detendríamos, el saber que alguien podría sorprendernos nos encendió aún mas, la pasión se desbordaba en el interior de mi tienda.

Te tome entre mis brazos, te llene de besos y caricias, te penetre, termine en ti y te pido que hagas lo mismo conmigo, de hecho esa fue la primera vez que me hiciste el amor, fue raro y muy rápido por la premura, Filipo estaba por llegar al campamento y tu estabas tomándome, estábamos excitados hasta el cielo, era el ritual que debía ser completado para ser invencibles, tu en mi y yo en ti, aún con el dolor en mi trasero monte a Bucéfalo y por fin comprobaríamos esas leyendas de soldados enamorados, no te perdí de vista un solo momento, tu tampoco me dejaste...cabalgaste a mi lado y paso lo que creíamos...ese día ganamos y barrimos con el enemigo, comenzando así una gira que nos llevaría a la mismísima Atenas, donde sería recibido como a un héroe, lo que no hubiera logrado sin ti, mi padre estaba feliz y orgulloso, lo que pensamos que se llevaría aún mas años ha pasado ya, Grecia es ya de los macedonios, ha sido conquistada...es nuestra mi amado Patroclo.

Pero con este triunfo llega también la desesperanza, el regreso a Pella que ahora me parece tan pequeña, los planes de tomar Asia me tienen cautivado, Filipo lo sabe,  estaremos a su lado para conquistarla, dominarla y hacer de ella una tierra honorable.

Eso si Olimpia es capaz de cerrar su pico de oro que solo envenena mi alma, lo sabe, lo goza y disfruta...

Por eso he de enfrentarla y me preparo, ella no sabe nada, solo cree que lo sabe, pero nunca ha estado en batalla, no sabe como es el rey de Macedonia, te pido que me esperes en los corredores de los aposentos reales, no se por que creo que esta noche pase lo que pase necesitare de tu calor y no importara quien se entere de lo mucho que te quiero y necesito.

Abro la puerta despacio y la encuentro empacando, mi padre ha ordenado que tras la llegada de Eurídice quién será su nueva Reina y esposa, mi madre vaya a vivir con su hermano a Epiro, ella es un peligro, es el recuerdo latente de mi abuela, mujeres capaces de todo... enfermas de poder.

Me mira entrar llevándome hasta la ventana principal

-ya esta embarazada...la ramera del rey

Me acerco a ella y la veo llegar, mi padre la toma gentilmente  y la baja del carro que la ha traído a este palacio que deberá ser su nuevo hogar

Olimpia sigue con su intriga ante mi eminente silencio no puedo esconderle que me duele lo que hace Filipo.

-la desposara esta primavera durante las fiestas de Dionisios y cuando nazca su primogénito varón su encantador tío Átalo convencerá a Filipo para que nombre al niño su sucesor y a él le otorgara la regencia

Me mira fijamente y casi con lastima

-a ti decidirá enviarte en alguna misión imposible contra alguna tribu del norte que se haya rebelado para acabar mutilado por un asunto de ganado en una batalla sin sentido

Se que mi rostro denota tristeza si la dejo verlo ella...

-en cuanto a mi que ya no seré reina, me ejecutara junto con tu hermana y los restantes miembros de nuestra familia

Me obliga a mirarla y yo por todos los Dioses ya no puedo mas...

-desearía que a veces vieras la luz madre...la verdad es que no te ha arrebatado nada que ya no poseas

La encaro como es debido como quién lleva la razón de escudo pero es como una leona

-el único recurso es atacar, anuncia tu matrimonio con una macedonia ahora, engendra un hijo de sangre real será uno de ellos no de los míos y no tendrá otra elección que proclamarte rey, aún esta Quinali, esa Euridice era perfecta pero si tu padre el muy cerdo no hubiera copulado con ella...

Escucharla me hace hervir la sangre, de verdad no sabe nada de mi o de mi padre, estallo por fin en un gesto que se es casi de un niño... pero la hace callar

-¡no sigas hablando contra mi padre no quiero oír nada mas!

-de acuerdo, perdóname las madres amamos demasiado

 Parece querer complacerme pero la conozco ahora viene con algo mas, toma mi rostro entre sus manos me jala con ella y puedo ver sus serpientes tengo que hacerla comprender

-a quién voy a acunar ahora por las noches...desearía, desearía que pasáramos mas tiempo juntos como hacíamos cuando eras mi pequeño Alejandro

-no hubo tiempo madre desde niño he sido preparado para ser el mejor macedonio...

-oh mi pobre hijo eres como Aquiles afligido por tu grandeza, toma mi fuerza...escucha

Sus labios besan mi frente y yo ahora estoy arrodillado ante ella besando sus manos esperando que de verdad sea sincera

-jamás confundas tu sentimientos con tus obligaciones Alejandro, un rey no debe tener gestos que el pueblo no entienda

Ahí viene lo sabía, lo esperaba, en este casi monologo mi madre...ella no sabe de que habla

-lo se y  lo entiendo, cumples 20 años el próximo verano y las doncellas de la corte murmuran que no les haces caso y prefieres a Hefestion eso puedo entenderlo es natural en un joven hermoso, pero si combates en Asía sin dejar aquí a tu sucesor lo arriesgas todo

Es hora de que lo sepa no me importa lo que crea ni ella ni esas estúpidas de la corte

-Hefestion me ama tal como soy, no por quién soy

-te ¿ama? en nombre de Dionisios tienes que entender como Filipo ve eso, por tu propio bien, tu vida esta en peligro, tiene espías en tu circulo mas íntimo de amigos...

Es ella quién me atormenta no lo soporto, no me da tregua

-¡ya basta! Soy el único que puede sucederle, no digas mas locuras, él jamás me dañaría aunque Euridice tuviera un varón no gobernaría hasta los 20 años...

-si, cuando tengas 40 y seas anciano y sabio igual que Parmenio y el hijo de Filipo tendría 20 como tu ahora pero con la diferencia que este niño será criado por él y de su sangre, así que él jamás te entregara el trono Alejandro entiéndelo jamás

Esta tan segura, me hace sentir como una criatura indefensa, me acerco a ella, la beso dulcemente y me voy,  ya no puedo verla mas, esto es demasiado.

Te hallo entre las sombras del pasillo y me arrojo a tus brazos con mi cabeza en tu hombro, sin decir nada me consuelas, parece que sabes todo mi dolor, aún sin que yo tenga que mencionarlo...

-ven mi Alejandro, necesitas salir de aquí

Me llevas fuera de palacio, vamos con rumbo al embarcadero.

Dejamos los caballos en el puerto de Pella, vagabundeamos por el malecón mirando a la gente, las casas y las tiendas, miramos desembarcar y llegamos al pequeño velero que me diera Parmenio, subimos y remamos, izamos la velas y nos dejamos llevar, me dejaste hablar hasta que me sentí saciado.

Estábamos en mar profundo, me desnude y me arroje al agua, tu dudaste pero me seguiste a unos instantes, regresamos a la barca y riendo dejamos al sol secarnos, nos recostamos sobre los quitones te invite a estar a mi lado pero supongo que mi cara aún estaba triste.

-¿Qué te pasa Alejandro?

Con tu mano limpiaste mi rostro y apartaste los mechones rebeldes que me tapaban la vista

-pasa que te amo y no puedo imaginar la vida sin ti

-a pesar de lo que piense tu madre, no me importa lo que Filipo crea de nosotros...él no puede decirte a quien amar

-eso no importa Patroclo, no hay forma de separarme de ti, mi madre se irá, con ella todas sus intrigas también lo harán, Filipo no tiene que opinar de nosotros nada por que no lo dejare

Tus ojos azules se pierden en mi, yo tomo tu barbilla y te beso, quiero hacerte el amor, lo necesito...no puedo esperar mas

Siguiendo mis deseos te preparas, me besas apasionadamente, trepas sobre mi cuerpo, yo viajo en el tuyo, acaricio tus costados, froto mis manos en ti, queriendo como comerte vivo, así nadie podría separarnos.

Tus jadeos son intrépidos, invitan al placer mas grande, tu montado en mi, yo busco con ansias darle paz a Priapo, lo meto en mi boca, lo beso, lo acaricio con mi lengua y tus caderas me siguen, te siento llegar, lo puedo probar, tu sabor también es dulce en mi boca y con los restos de tu victoria, lleno mis dedos y los meto en ti, obligándote a abrir mas las piernas y recostarte de lado, en una posición cómoda para los dos, así te tomo, me introduzco en ti, la penetración es completa y total, tus movimientos y los míos son sincronizados, perfectos creo yo...

Con mi mano me ocupo de tu miembro, el sol de la tarde refleja en el mar y este nos ilumina, un par de estocadas profundas, frenéticos jadeos y te lleno de mi.

Besamos nuestros labios torpemente una y otra vez, salgo de ti y te pongo de frente a mi, de tal forma que seguimos acariciándonos mientras nos miramos y caemos en un sueño reparador, odio dormir pero si es contigo me lo puedo permitir.

Tal vez un par de horas mas tarde encallamos entre las cañas, el movimiento nos alerto y te soltaste de mi abrazo

-llegamos al arroyo Alejandro

Asomaste tu cabecita sobre la barca yo me levante a medias y cubrí nuestra desnudez, recargándome sobre tu espalda mire el lugar, el agua se perdía en el horizonte con el mismo mar, igual que yo en ti.

-todo pasa Hefestion, estamos sumidos eternamente en el cambio quizás...no sea solo sea cierto que nunca bajamos dos veces el mismo río ¿podemos subir dos veces a la misma barca?

Pude ver en tu cara una expresión de tristeza

-pareces turbado querido ¿Qué te pasa?

-es cobarde tener miedo a morir en el agua o en el campo de batalla, no debemos temer a la muerte Hefestion, temerle a algo que no se puede ver

Tu me seguías acariciando, de verdad te alerte con todo esto, como hacerte ver que lo que temo es perderte

-¿que es lo que no puedes ver Aquiles?

-es la oscuridad que amenaza con acercarse cada vez mas, siento que viene por mi y me atrapará mientras duermo y no puedo hacer nada por detenerla

Tu cara denotaba horror, lo siento amor mío pero ya no puedo seguir con esto solo...

-esa oscuridad... ¿sabes de que esta hecha, nace de la fiebre, de la bebida, del cansancio o de la locura? dime como es

-no lo se, pero creo que ha nacido de la luz excesiva, todos hablan de ella pero le dan otros nombres

-¿quienes son todos y que nombres le dan?

Mi adorado Patroclo, es que nunca te has sentido solo, miro a los pájaros y siento envidia, no temen a nada y no saben nada tampoco

-a veces desearía abandonarlo todo y echar a volar, los llevaría conmigo a ti y a los otros como Cratero, Pérdicas, Ptolomeo, tu sabes, toda la banda, huir juntos al norte cabalgando el viento

Solo asientes con la cabeza y me haces recordar mi lugar

-algunas veces yo también me siento así pero...

-lo sé no hay honor en eso, es de cobardes correr y esconderse, para nosotros solo hay el camino de enfrentar las cosas, esa oscuridad que entre sus muchos nombres también es destino, lo que sucede, lo que sucederá, algo que ha sido plantado en nuestro interior

Te mordiste el labio y me besaste haciéndome probar tu sangre

-no podemos evitarlo pero si hacerle frente

Te regrese el beso creo que ya comprendes lo que quiero

-no soporto la idea de tener que sacrificar toda la vida en esa palabra oscura, mi vida, deseos y amigos, los pensamientos o mis anhelos, nadie me pregunta que quiero hacer, todos me dicen  lo que ellos piensan que debo ser, Filipo quiere que herede su trono pero solo si creo en sus sueños, gano sus batallas y corono su paz mientras tiene una nueva reina y tal vez un nuevo hijo varón, un macedonio puro, no como yo que solo soy medio macedonio, con el riesgo de que Parmenio gane la guerra en Asia y yo sea completamente inútil si llego a ser rey, pero ese sería el menor de los problemas si sobrevivo a Olimpia que quiere convertirme en la reencarnación de Amon para moldearme en su beneficio, quieren de mi un sacerdote y rey pero cuando pienso como sacerdote dicen que blasfemo ¿y mi deseo de ser Aquiles? el que llevo en la sangre y murió en la mayor gloria de todas eso es lo que yo quiero pero entonces debo morir joven mi Patroclo.

Me tomaste en tus brazos y me hiciste sentir tranquilo

-tu me tienes a mi y a tus amigos, que no te dicen que tienes que ser o que debes hacer, amigos que te quieren por lo que eres

-me quieren por lo que soy, pero ¿Quién es Alejandro?

Me miraste directamente y pusiste tus manos en mi pecho

-yo estaré contigo para averiguarlo, solo nosotros dos, vamos a casa, ella se habrá ido ya y se llevará consigo un poco de esa oscuridad, debes ser fuerte para enfrentar a Filipo.

Me trajiste a la vida Patroclo pero el destino ya tenia otros planes para nosotros, no me di cuenta y deje que esa oscuridad te fuera llevando... te di como una ofrenda de paz.

La noche que me separe de ti por segunda vez fue aquella en la que mi padre me hecho de aquí por obra del maldito destino.

Transcurrieron un par de semanas desde la partida de mi madre a Epiro y el palacio respiraba una calma inusual, las bodas de mi padre se realizaron con éxito y esa noche era la celebración oficial, entre tanta alegría yo me sentía de luto, el esplendor de la nueva reina provocado por su embarazo aunado al hecho de que su pequeño príncipe será el dueño de todo, los rumores siguen creciendo y yo no veo ninguna razón para festejar lo que ha hecho Filipo.

Ptolomeo trata de animarme y tu le apruebas con una dulce mirada que en realidad es para mi

-vamos Alejandro ahoga tus penas en la bebida

-ojala la sed las aplacara Ptolomeo

Mi padre se acerca a mi en su inusual y alegre borrachera, me siento incomodo de verlo así y lo sabe

-solo hay una cosa mejor que ganar hijo y es el sabor de una nueva mujer, la encontrarías mucho mas dulce que la autocompasión, me aburres tanto muchacho...

Todos le escuchan incluso Clito que intenta suavizar la crueldad de mi padre

-Alejandro te he encontrado una doncella ¿cual es tu nombre?

La chica que es llevada como un costal sobre sus hombros me sonríe

-Antigona señor

Tu me miras divertido como aprobando si es que yo quiero retozar con ella pero no es así, Clito lo comprende y me besa fugazmente en los labios tratando de animarme, viene lo mas difícil para mi como hijo de Filipo

-te amo duendecillo, no dejes que los demás crean que esto te afecta, tu eres el único Alejandro que tenemos.

-yo también te quiero Clito pero...

Mi salvador, tomas a Clito a tu lado antes de que siga con su verborrea

-por que no te sientas Clito

-descansare en la tumba Hefestion  mientras viva prefiero bailar

Mi cara deja ver una amarga sonrisa mientras miro a lo lejos a  Pausanias el guarda de mi padre que es obligado y humillado en público, tal vez después de todo tengo suerte por lo pronto de no ser él, sin embargo es la hora del brindis y escucho atento las felicitaciones a mi padre hasta que Átalo...

-brindemos, brindemos juntos, hago un brindis por nuestros amigos griegos y por nuestra unión, Macedonia y Grecia iguales en su grandeza

Todos alzan sus copas y le corean, el hombrecillo sigue con su precoz discurso

-y brindemos por Filipo nuestro Rey, que de no ser por él esta unión no habría sido posible

-déjalo Átalo conseguirás que me sonroje

Todos ríen,  por que de verdad esto es lo que quieren

-y por último quiero brindar por los esponsales del Rey con mi sobrina Euridice, una macedonia que será reina y de la que podremos estar orgullosos

El desdichado esta retándome, me lanza miradas enfurecidas mientras en el salón se escuchan las felicitaciones a mi padre por tan sabia elección, lo que le anima a decir mas y ponerme en ridículo.

- por Filipo y Euridice y también brindemos por sus legítimos hijos

Eso si es ya demasiado, me levanto con el enojo incontenible, ese bufón se ha pasado de la raya y se lo hago saber de inmediato, le arrojo la copa que llevo en mi mano y grito mi verdad

-¡¡¡¿y que soy yo maldito adulador?!!! Contesta

Átalo, miserable se siente tan seguro con la vista de mi padre puesta sobre él me sostiene el gesto y me envía su copa de regreso, solo escucho un grito de "a por ellos se tragara sus palabras" y te veo mi querido Hefestion lanzándote sobre él para limpiar mi nombre y orgullo

Todo esta punto de desbordarse y es cuando Filipo impone su orden

-silencio, callados todos, celebramos mis esponsales no una pelea callejera

Te veo regresar a mi lado, los hombres de mi padre te traen y Átalo grita "que no soy mas que un cachorro insolente" y mi padre le da la razón

-discúlpate Alejandro antes de que me deshonres

No lo puedo creer, las palabras de mi madre se convierten en profecía y estas en verdades que pesan

-defiendes al que llama a mi madre ramera y a mi bastardo y soy yo quién te deshonra

-cuando hablas oigo a tu madre, Átalo es ahora de mi familia igual que tú

La furia y el despecho por primera vez salen a ver la luz

-pues escoge a tus parientes con mas cuidado no esperarás que este quieto mientras pierdes la vergüenza

-¿vergüenza?


Átalo pone mas leña al fuego aprovechando la confusión de Filipo

-estas insultándome


-yo te insulto, ni siquiera mereces lamer el suelo que pisa mi madre, eres un perro que cuestiona a su reina

Mi padre no me deja terminar

-¡vergüenza! Yo no tengo nada de que avergonzarme joven arrogante, me desposaré con esa mujer si lo deseo y tendré los hijos que quiera y no hay nada que tu y la arpía de tu madre puedan hacer para impedirlo

-¿por que cuando te emborrachas piensas siempre que todo cuanto digo proviene de mi madre?

-por que reconozco su negro corazón y la veo en tus ojos, codicias demasiado mi trono, todos sabemos que esa loba que es tu madre me quiere ver muerto pero por mi pueden seguir soñando

Las cosas se están saliendo del cause, lo sé por que hasta Parmenio quiere calmar los caldos, los invitados están ya asustados por lo que pueda pasar

-es el vino el que te hace hablar así, deja al chico puedes esperar a mañana

Mi padre le ignora

-ahora te lo ordeno discúlpate ante tu pariente

No hay forma en que mi madre se haya equivocado, mi padre...él en verdad no quiere que yo este a su lado entonces ¿que caso tiene el humillarme solo por esto?

-no es pariente mío, buenas noches anciano, cuando mi madre vuelva a desposarse te invitare a la celebración

Es ahora Filipo quien pierde la cordura pero aún así ya nada de esto me importa solo quiero retirarme y llevarte a mi habitación

-eres un bastardo y tienes que obedecer ¡ven!

La pena invade mi corazón lo que él espera de mi no puedo dárselo, todos lo saben pero Filipo cree que hasta el mínimo de sus caprichos ha de cumplirse, me doy la vuelta y se que se abalanzará sobre mi, oigo su espada desenvainarse y también le oigo caer, es mi oportunidad de ponerlo en evidencia

-¿y este es el hombre que los llevará a la conquista del imperio persa? si ni siquiera consigue llegar de un lecho a otro

Se que he cruzado la línea pero no podía ser de otra forma

-¡sal de aquí, te destierro bastardo! ¡Marcharte de mis tierras no quiero volverte a ver, ya no eres mi hijo!

Ni siquiera lo dudo y ante el asombro de todos salgo del salón, tu me sigues de cerca e intentas tomar mi mano y calmarme, tan solo pasan unos minutos y Parmenio sale a vernos junto con Clito que ya da órdenes a Coino y Perdicas los guardas de palacio.

-Hefestion regresa al salón, tengo que hablar con Alejandro

-pero yo no puedo regresar, no sin él

-te digo que lo hagas, ve a acompañar a tu rey es una orden


Hefestion me miras con profunda tristeza y cumples la misiva que te han dado, sabes que no estoy solo, a mi lado  permanecen los hijos de Parmenio, Cratero, Ptolomeo y Casandro todos escuchamos al viejo.

-hijo has hecho muy bien, pero también muy mal

-¿que quieres decir?

-Átalo es un cerdo lo se bien, tienes razón en exigir que el rey escoja mejor a sus parientes, es una pena no poder ahogarlo en mierda de caballo

Clito termino de hablar con los hombres yo los mire alejarse a paso ligero y al negro acercarse a nosotros

-Parmenion esta en lo cierto

Parmenion se cruzo de brazos y se recargo en una columna, tenia que darme el sermón esperado y Clito lo apoyaba aunque en realidad sus futuras palabras serían mas como una sentencia de muerte para mi.

-tienes que marcharte enseguida lleva contigo a dos o tres amigos pero no a Hefestion así Filipo entenderá que estas furioso pero que no eres su enemigo por lo mismo no vayas donde se encuentren los enemigos de tu padre, ni tampoco a Persia ni Atenas y por todos los Dioses no irás a Epiro con tu madre, solo vete y espera que Filipo mande a buscarte

Los escucho hablar, veo moverse sus labios y caigo en la realidad de que tendré que dejarte aquí con la esperanza de que no se atrevan a dañarte, por un momento estoy inmóvil no se que decir o hacer...

Clito entra de nuevo al salón a escuchar las que serán las órdenes de mi padre con respecto a mi, tengo que estar seguro de que tu, mi Patroclo estarás bien

-¿crees que Hefestion estará seguro?... ¿de verdad mi padre me perdonara si lo dejo a él de ofrenda?

-Filipo te quiere muchacho mandara por ti cuando haya pasado todo esto y Átalo deje de molestarlo, yo me lo llevaré a Asia conmigo, tu ten las orejas abiertas hijo, al dejar aquí a Hefestion el podrá ablandarlo no debes temer por él, Filipo jamás lo dañaría.

Clito regresa a nosotros, ya mi padre ha dicho lo que ha de hacerse conmigo y por lo tanto lo que deberé entonces yo de hacer contigo, el negro lo suelta así sin mas, parece que no sabe que con ello dejo aquí la mitad de mi vida: a ti.

-Alejandro esta desterrado formalmente y además con sus mejores amigos Harpalo, Nearco, Ptolomeo, Erigio y Laomedón expresamente esos cinco, todos los demás deberán quedarse sobre todo Hefestion

-¡Mi padre no puede hacerme esto!

-pero ya lo ha hecho, ve a empacar muchacho antes del amanecer debes estar en camino

Clito me sonrió y se acerco a susurrarme algo mientras Parmenio entraba en el salón.

-yo me encargare de que puedas despedirte como es debido ahora ve a empacar Alejandro, solo lleva lo necesario y no tardes mucho, te veré en las caballerizas

Seguí sus instrucciones, empaque rápidamente y fui a buscarte...ahí estabas tu, en los establos a lado de Bucéfalo acariciándolo dulcemente, los otros también estaban ya preparados y sobre los caballos, el momento de dejarte era inminente y tu te haces el fuerte, me das tu amor en una sola mirada.

-estaré bien, debes cuidarte Alejandro, nos veremos muy pronto ya lo verás

No te dejo hablar fundimos nuestros labios y te aferro a mi cuerpo con fuerza deseando meterte en mi ser, siendo uno contigo.

-perdóname yo no creí que Filipo llegará a tanto

-él es el rey después de todo  y tu eres mi príncipe y te esperare pues se que regresarás a mi lado

Clito se acerca y me hace una seña ya debo partir pero odio la idea de dejarte aquí

-muchacho es la hora

-lo se Clito lo se

Tomo tu rostro entre mis manos, te miro fijamente tratando de memorizarte a detalle

-vete ya Aquiles esto no es como morir y aunque así  fuera yo te encontraría

-prométeme que me escribirás

-lo haré

Con esa promesa y la esperanza de mi amor por ti monte a Bucéfalo y emprendí la huida, te veo cada vez mas lejano en el horizonte como una sombra...una sombra de mi mismo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario