jueves, 4 de febrero de 2016

Arigatou capitulo 6

Wolfram & Yuuri

La trampa Capitulo 6

El camino al templo de Shinou resulto ser mas complicado de lo esperado, esto debido al delicado estado del rubio por lo que Murata tuvo que hacer varios cambios en la ruta procurando pasar solamente por las planicies y rodeando  el templo en vez de ir digamos en línea recta, por lo que en realidad se perdió tiempo, tiempo que desde su punto de vista era de lo más valioso,  no podía evitarlo, odiaba al crío que  aún cuando no había nacido  este ya estaba haciéndole la vida de cuadros, si tan solo Wolfram no estuviera preñado todo seria mas facil,  pero la transferencia de almas se complicaba en su estado actual  y no sabía si podría lograr mantener vivo al rubio hasta el final del alumbramiento,  por lo que la idea de sacrificar al bebé de Yuuri se hacía a cada momento más una necesidad que una opción.

Era cruel pensarlo, pero después de todo lo que él necesitaba era el cuerpo de Wolfram no su alma,  en el proceso debería perder toda su personalidad  así que si de todas formas al transferirlo iba a olvidar al niño que llevaba en el vientre ¿que mas daba adelantar un poquitillo todo el espectáculo? además las ganas de tenerle iban en aumento a cada dia,  algo bueno de verlo con tu tripita crecida era que el rubio estaba mas hermoso que nunca y esa fragilidad no hacia mas que despertar sus bajos instintos.

Lo que pensaba era monstruoso pero no podía evitarlo, esa parte oscura en el crecia dia con dia y era cada vez más un ser malvado, celoso,  posesivo y egoísta que solo tenia una cosa en mente y eso era traer a Shinou de regreso en el cuerpo de Wolfram costara lo que costara.

A veces se preguntaba a sí mismo qué era lo que más deseaba: si era tener a Wolfram por su increíble belleza  para servirle solo como envase para  el alma de Shinou o la sola idea de quitarselo a Yuuri...debía reconocer que quitarselo a Yuuri le creaba un placer muy extraño era como un plus que le provocaba inmensa felicidad.

Hacía tanto tiempo que  observaba a distancia a Wolfram que tenerlo tan cerca le estaba enloqueciendo, la hora de consumar su plan se acercaba a pasos agigantados,  dentro de unos días Shinou estaría de regreso,  tenía una tarea titánica frente a  sí, pero  lo convencería de la traición de Yuuri y de sus fieles Conrad y Gwendal y de todo aquel que se interpusiera en su camino, conociendo al temperamental rey original su final estaba casi sellado.

La falta de Yuuri en Shin Makoku no hacia mas que darle la excusa perfecta para terminar con su plan, si  el nuevo Maou no fuera un traidor ¿de qué otra forma podría explicarse su huida de Shin Makoku? que dejara moribundo a su esposo, que abandonara a su mejor amigo,  pero lo peor de todo es que dejara sufriendo a su gente,  al pueblo de Shin Makoku,  si había algo por lo que el rey original se había sacrificado era precisamente por el bienestar de su pueblo y en este caso Yuuri había dejado mucho que desear en su rol como maou.

Una nueva época de oro se cernía sobre sus cabezas,  no habría humanos,  demonios o magos que tuvieran el valor de oponerse a Shinou. Su regreso sería definitivo y esta vez no le dejaría ir nunca. Y cualquiera que se opusiera a ellos seguramente encontraría en la muerte un dulce alivio.

Ya solo tenía que conseguir mantener vivo a Wolfram hasta llegar al templo,  unas horas más y podría comenzar con la consumación de su plan mientras  tanto acariciaba dulcemente el rostro de Wolfram  (quien yacía dormido  demasiado agotado como para mantenerse despierto en el trayecto) no podía sentirse más orgulloso de ser el mejor estratega de la historia, solo quedaba un detalle suelto en todo su plan y tenía que ver con Wolfram y el gran amor que  este sentía por Yuuri,  un amor que le mantenía luchando y que incluso dentro de sus sueños le bastaba para darle fuerzas.




En un lugar muy diferente,  completamente ignorante de todo el sufrimiento y desolación por el que pasaba todo el reino de Shin Makoku,  Yuuri estaba disfrutando como nunca antes pensó que sería posible y todo era gracias a Sara, aunque el rubio estaba algo renuente a conocer a su familia (recordemos que Sara había tenido sus momentos muy malos con Shori en el pasado  y sabía que este le reconocería al instante al verlo y por el momento no quería dar explicaciones de su presencia en la tierra por lo menos no hasta tener bien amarradito a Yuuri quien ignoraba por completo todo esto gracias a su pérdida de memoria),  la verdad es que  Yuuri se sentía perfectamente  bien entre sus ardientes sesiones de besos y caricias,  tenia dudas pero debía reconocer que no le asustaba la intimidad con su novio,  si no todo lo contrario,  gracias a sus candentes sueños humedos había comprendido mucho mejor lo que quería hacer y cuando quería hacerlo y lo mejor de todo es que Sara parecía más que dispuesto a hacerlo con el…

Yuuri estaba tan perdido en sus pensamientos e ilusiones  que alertó a su familia que comenzaron a mostrarse realmente preocupados por él,  no era para nada el dulce Yuuri de antes,  su personalidad estaba cambiando entre mas olvidaba más lejos estaba  aquel  noble Yuuri,  ahora parecía que solo pensaba en sí mismo y en nadie más, lo que llevó a su familia a tomar medidas algo extremas,  por su parte Shori había decidido después de hablar con sus padres que era tiempo de pedir ayuda a Bob,  si alguien era capaz de enterarse de cómo estaban las cosas actualmente en la tierra de los demonios ese era sin duda alguna Bob  y es que Miko estaba más inquieta que nunca,  algo le decía que estaba haciendo mal y en un momento de franca desesperación disfrazado de nerviosismo la hizo romper  el frasquito azul con gotas de olvido que le dio Conrad,  sabía mejor que nadie que a este paso perdería a su  hijo y sabía  también que este no le perdonaría haberle mentido,  por lo que desde ahora dejarían que Yuuri recobrara la memoria y si eso significaba regresar a Shin Makoku pues así tendría que ser,  creía ciegamente en la capacidad del joven Maou para arreglar la situación  fuera la que fuera, estaba consciente que  esa pesadumbre  era consecuencia de sus debilidades,  nunca debió darle esas gotas a Yuuri,  no debieron alejarle de sus amigos y seres queridos,  pero tal vez aún no era demasiado tarde, todo estaba en manos de Bob y el consejo que pudiera darles y esperando porque no fuera demasiado tarde.

Mientras todo esto ocurría una cruenta batalla entre humanos y demonios era llevada a cabo en las fronteras del norte de Shin Makoku,  Conrad revisaba planos del campo de batalla,  tratando de hacer el menor daño posible tanto a los enemigos como a sus propios soldados pero la realidad era que a este paso ambos bandos perderian  muchas vidas,  no importaba lo que hiciera la sangre de demonios y humanos se derramaba entre sus manos…

Yozak regresaba de una inspección al  campamento enemigo y las noticias no podían ser peores…

Una vez entró  el pelirrojo en la habitación del campamento donde se encontraba Conrad una sola mirada lo dijo todo:

-Por tu rostro puedo decir que las cosas no han ido bien

-los humanos no están dispuestos a rendirse,  simplemente no lo harán, lucharán hasta el final y si no los detenemos entonces podrían llegar hasta el castillo pacto de sangre, incluso la vida de  Cheri sama está en peligro,  no hay países que quieran seguir aliados a Shin Makoku, prácticamente su madre está a la deriva,  ahora mismo todos los enemigos de nuestro reino ven una oportunidad de hacerse con un pedazo de nuestras tierras y tesoros,  incluso nuestra propia gente esta desertando,  sin el maou todo se está desmoronando

Conrad suspiraba pesadamente,  no sabía cuánto tiempo más podría darle a Wolfram, su hermano tenía que aparecer a la brevedad y tratar de conciliar el mundo de los mazoku y los humanos,  pero no había tenido noticias tampoco de parte de su abuela,  así que estaban prácticamente a ciegas.

-Yozak necesito que traigas a Gwendal

Conrad debía diseñar un nuevo plan a seguir y esperaba que con la ayuda de su hermano mayor pudieran llegar a una solución por lo menos temporal, necesitaban proteger a Wolfram y tenía el presentimiento de que su hermanito no se encontraba nada bien y a este paso la guerra estaba por sobrepasarlos.


Al caer el atardecer por fin Murata vislumbro en el horizonte el templo de Shinou,  la espera había valido la pena,  el joven Maou  se encontraba despierto y miraba a su lado la espectacular vista que los recibía, aun con todos sus problemas Wolfram estaba contento de poder regresar y tener al bebé en casa,  estaba profundamente agradecido con su abuela,  pero la separación de Yuuri y además estar lejos del castillo pacto de Sangre era lo que más cansado lo tenía,  al estar de regreso de alguna forma se sentía cerca de Yuuri también.

El carruaje que los transportaba atravesó el gran portón del templo,  Wolfram sentía una alegría muy especial al estar de regreso y una pequeña sonrisa se dibujaba en sus labios, asomando la cabeza  por la ventana sentía  como el viento que rozaba su rostro le daba nuevas fuerzas,  miraba como algunas sacerdotisas se acercaron a ellos pero Murata no le permitió descender del vehículo hasta  estar 100% seguro de que nadie notaría el estado del Maou,  por lo que solicitó expresamente la presencia de Ulrike antes de poder permitir que Wolfram entrara al templo.

La pequeña sacerdotisa se presentó ante ellos con el asombro enmarcando su rostro al notar el  tan avanzado embarazo del Maou…

-Ulrike-el gran sabio llamó su atención ante la mirada alegre de la sacerdotisa y su inminente silencio que sugería felicidad y sorpresa

-Excelencia,  Majestad, no tenía idea de su regreso al templo…-la pequeña hizo un reverencia ante ellos, algo que no complació en nada a Murata

-no tuve tiempo de enviar noticias y por el momento nadie debe saber que estamos aquí ¿entiendes Ulrike?

La sacerdotisa se mostró de lo más desconcertada ante la frialdad del sabio

-pero excelencia la gente de Shin Makoku,  todos los mazoku estarían felices de saber sobre el regreso del Maou y la llegada de un heredero podría traer esperanza a todos por que no--- pero la mujer no pudo terminar de hablar cuando noto la dura mirada del sabio sobre ella obligándola a callar, la pequeña  tan solo extendió la mano al maou que la siguió al interior del templo,  a partir de ese momento ni el rubio ni la sacerdotisa se imaginaron que estaban adentrándose a una trampa creada por el sabio.


Para esos momentos Yuuri estaba de camino a la casa de Sara,  sabía que el rubio estaba viviendo con una familia japonesa y esta le daban bastantes libertades,  lo que el Maou ignoraba es que Sara poseía las facultades suficientes para lograr que las personas hicieran su voluntad todas excepto Yuuri, por el momento el rey de Nuevo Shimaron quería comprobar que era capaz de controlar al maou sin necesidad de usar sus poderes sobre el.

Y en efecto Yuuri estaba encantado con la gracia y belleza de Sara hasta el punto que ya le era natural estar con él,  de alguna manera Yuuri estaba realizando con Sara todas esas visiones de sus sueños,  le divertía y le hacía sentir completo hasta el punto que el rostro del hombre de sus sueños cada día era más como el de Sara.

-ne Yuuri?-las manos suaves de Sara tomaron las suyas adentrando al moreno en la casa, en un momento sus dedos estaban entrelazados,  la velada estaba resultando de lo más romántica,  en tan solo un instante se encontraban sentados en el sofá de la pequeña sala de estar acompañados de una tenue luz y música de moda resonado en el fondo con melodías de lo más bobitas y pegajosas

Yuuri había dejado atrás ese comportamiento tímido y nervioso y ahora más bien miraba de forma intensa a Sara esperando por saber lo que quería decirle
-que pasa Sara?-  Yuuri colocó una sonrisa tranquilizadora en su rostro, se moría por besarle
-estamos solos,  se que tal vez es pronto pero pensé que tu quizás querrías acompañarme a mi habitacion alli podremos estar mas comodos...
Ni bien terminó de decirlo cuando el moreno ya estaba sobre él besándole como si la vida dependiera de saborear esos labios
-si que quiero…- fue su respuesta inmediata, lo que complació intensamente a Sara



Para esos momentos en el templo de Shinou no podía existir un panorama más diferente
Murata había estado prácticamente ladrando órdenes a todas las sacerdotisas y el rubio Maou estaba en un ala del templo prácticamente aislado cenando solo en la compañía de Ulrike,  la sacerdotisa se negaba a preocupar a su majestad pero el comportamiento del gran sabio la tenía francamente desconcertada,  no entendía a donde se había marchado ese siempre atento y agradable personaje que ahora parecía más un dictador que un sabio pero no quería alarmar al rubio por lo que fue condescendiente, además el estado débil del maou era palpable, esperaba poder  asegurarse de que estuviera lo mejor posible pero era obvio que el bebé estaba haciéndose fuerte a costa de su padre que sin tener de donde obtener energía vital estaba dándole toda su vida…

-majestad-se aventuró a hablar la sacerdotisa llamando la atención del rubio sobre ella- lamento por todo lo que está pasando,  quiero que sepa que todas las sacerdotisas del templo estaremos aquí para usted y lo que necesite

Wolfram le regaló una sincera sonrisa sabía que eso era completamente cierto
-te agradezco Ulrike el que me recibieras en el templo confío en no darles muchas molestias,  espero que Murata mañana mismo me lleve al castillo pacto de sangre y evitarte más preocupaciones

-su majestad todas aquí vivimos para ayudar y debo decirle que es un honor poder  hacer algo cuando el tiempo que estamos viviendo es tan desesperado

Las palabras de la sacerdotisa despertaron la curiosidad de Wolfram

-Exactamente a qué te refieres Ulrike,  ¿sabes que es lo que está pasando con mi hermanos y la frontera norte?

La dura realidad es que hacía meses que Wolfram no tenía idea de lo que estaba pasando

-Majestad creo que lo mejor será que hable con su excelencia,  hasta donde estoy enterada estamos perdiendo la frontera...

Apenas terminó de decir esto la cara de Wolfram se transformó en angustia pura

-ve por Murata necesito hablar con él ya mismo

La pequeña sacerdotisa se levantó y en un gesto protector se acercó al rubio con la intención de consolarlo, contrario a todos ella era una mujer que creía en la verdad  y no le parecía correcto ocultar cosas tan importantes al Maou fuera la que fuera su condición

-Iré a buscarlo majestad,  solo le pido que esté tranquilo hasta que él le explique todo lo que está pasando,  estoy segura que si no lo mencionó durante el viaje fue para no alarmarlo.

Ulrike camino por los pasillos del templo buscando a Murata pero no lo hallaba por ningún lado hasta que se le ocurrió que tal vez estaría en la sala principal del templo junto a las cajas prohibidas, sabía perfectamente que a la reencarnación del sabio le hacía sentir mejor estar cerca de la presencia de Shinou.

No se imaginaba para nada  lo que estaba a punto de presenciar,  una escena de una extraño soliloquio entre el sabio y el Shinou…

El lugar estaba en una extraña oscuridad,  procedió a andar con cuidado e intentó acercarse al sabio que parecía yacía en el suelo balbuceando palabras sin sentido, él no se había  percatado de su presencia por lo que no imaginó que la sacerdotisa estaba escuchando todo lo que este decía…

-pronto estaremos juntos de nuevo Shinou-fue lo primero que la mujer detectó que salía de los labios del sabio-haré este sacrificio para ti,  pense que seriamos una familia pero se que entiendes que si ese niño nace todo habrá terminado para nosotros, hace mucho tiempo ya que tu mismo lo elegiste para ser tu recipiente y ahora lo he traído para ti,  solo te pido que no te resistas y no te sientas culpable por lo que tenemos que hacer...

Cuando Ulrike se asomo a lo que sea que fuere a lo que el gran sabio se refería se le helo la sangre al descubrir que lo que el sabio estaba intentando era un ritual de traspaso de almas

-su excelencia no lo haga,  no puede verter el alma del rey original en usted mismo

Por un momento pensó que lo que Murata trataba de hacer era un intento desesperado de salvar a Shin Makoku pero la risa loca de Murata la hizo comprender lo equivocada que estaba

-pero qué dices Ulrike, yo no puedo contener el alma de Shinou,  en este sitio solo hay una persona que puede hacerlo y se que tu le conoces bien

La pequeña mujer tragó duro no podía estar hablando de Wolfram ¿o si?

-Su excelencia está muy alterado no creo que entienda los alcances de lo que está planeando hacer

-pero claro que lo se,  no he llegado tan lejos para nada Ulrike

En ese momento un rayo de luz iluminó la mente de la sacerdotisa,  todos esos meses de extraño comportamiento de parte del gran sabio sólo podían significar una cosa:

-fue usted… todo el tiempo fue usted,  solo quería utilizar a su majestad para traer de regreso al rey original,  ¿pero que ha hecho?? ha sido de capaz de traicionar a Yuuri heka

-Yuuri, siempre Yuuri,  si él fuera tan fuerte habría sido capaz de detenerme pero no lo hizo en su lugar todos le cobijaron para huir de aqui ¿asi que con que derecho puedes siquiera mencionar a ese traidor?- Murata sujeto con fuerza el brazo de la sacerdotisa arrodillandola a su lado y obligandola a escucharlo- esto es lo que llevo esperando todo este tiempo Ulrike tu mejor que nadie deberías comprenderme porque has dedicado tu vida a él y muy pronto lo tendremos de regreso,  el terminara con la guerra y unirá a la gente de Shin Makoku y sobre todo eliminara  todos los peligros que nos rodean, solo Shinou puede hacerlo, es que no entiendes…

-esto ha sido una trampa desde el principio-Ulrike podía sentir como la desesperación se apoderaba de su ser
-pero claro que ha ido una trampa y esta noche vas a ayudarme a ponerle fin….

Las palabras del gran sabio no hicieron más que asustarla y hacerle comprender la clase de monstruo en la que se había convertido la reencarnación del gran sabio.

continuará…

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